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Blog · 9 de octubre de 2026

Cuántos meses aguantaría tu casa si mañana dejas de facturar

El colchón se cuenta en meses de vida y luego se pasa a euros. Cómo sacar tu número en dos pasos, cuántos meses pide tu situación y por qué hoy tenerlo a mano ya no sale caro.

Un motor que pide taller de sopetón, una lavadora que se despide en pleno agosto, unos ingresos que se recortan o desaparecen un tiempo… los americanos dicen: shit happens!

Para eso está el colchón de toda la vida, que tiene un trabajo muy concreto: sostener tu casa una temporada si mañana la vida se pone tonta. Es dinero que precisamente no está para pillar la oportunidad de inversión del año, más bien para que un susto se quede en eso, un susto.

Hablando de sustos, sin exagerar: según la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (la de 2025), el 36,4% de los hogares españoles no podría afrontar un gasto imprevisto con sus propios recursos. Más de uno de cada tres. Y como el imprevisto llega igualmente, que llega, se acaba pagando con préstamo, con tarjeta o fraccionando.

Y si eres autónomo, súmale unas cuantas

Para los autónomos, que es lo mío, esto pesa el doble, porque el ingreso irregular es algo de lo más común en el mundillo: hay meses que facturas poco o nada, y la trimestral llega igual de puntual, da igual lo que factures. El tiempo de recuperación de un autónomo suele ser más largo, porque el cliente que sustituye al que se fue no aparece cuando a ti te viene bien, aparece cuando aparece; si aparece. Espera, y a eso súmale el hueco que va entre emitir una factura y cobrarla, que en algunos sectores es de récord.

Sin ese dinero a mano, cualquier imprevisto te empuja justo a lo que no querrías hacer: vender parte de la cartera en el peor momento posible, o pedir un préstamo con prisas, o decir que sí a ese cliente que pinta mal, y paga peor, solo porque no hay margen para esperar a uno mejor (hay peor sensación para un entrepreneur?). Es también el dinero que hace que un mal mes se quede en lo que ha sido, un mal mes, y no se convierta en una charla tensísima en la cocina con la pareja.

El autónomo sin colchón (que de esos hay unos cuantos, verdad?) vive la vida laboral en modo hardcore e, irremediablemente, eso termina afectando a cada decisión que toma, casi siempre para peor.

El número se saca en dos pasos

La respuesta te la doy en meses, porque no me puedo meter en decirte X euros, que cada casa es un mundo… esos ya los pones tú después.

  • Primero, tu mes normal. No el mes ideal en el que no pasa nada, el normal: lo que sale de verdad de tu cuenta un mes cualquiera. Coge los últimos tres meses en la app del banco, suma lo que salió y divide entre tres. Te apuesto algo a que sale un pelín más alto de lo que tenías en la cabeza.

  • Después, tus meses. Aquí no hay cifra mágica. Lo que de verdad marca el tamaño de tu colchón es el tiempo que tardarías en levantarte y volver al punto de partida si los ingresos fallan: cuánto tardarías tú, en tu situación concreta.

    • Dos nóminas estables en casa y un oficio con demanda? Con tres o cuatro se respira.
    • Una sola fuente de ingresos, hijos, o ingresos que bailan (los freelance sabéis bien de qué hablo)? Tirando a seis, y alguno más si dormir tranquilo te lo pide.
    • El manual dice «entre tres y seis» y no va desencaminado; lo que no sabe es cuánto tardarías tú, porque nadie te conoce mejor que tú.

La cuenta entera es esa: saca tu mes normal, elige tus meses, multiplica. Un número, nada más.

Y un techo, que también lo tiene, eh? Cuando tu cifra está cubierta, lo que siga entrando ya es otra película, la del dinero que sí puede irse a trabajar lejos.

Y dónde se guarda, que parado da rabia verlo

A cualquiera que le gusten las finanzas, y yo me apunto el primero, le cuesta ver dinero parado en una cuenta. Durante años, tener ese dinero a mano se pagaba muy caro: o lo tenías disponible (y parado perdiendo valor!) o lo tenías rentando, una de dos, y por eso era tan tentador dejar el colchón tiritando. Hoy ya no funciona así. -Ah no? -No.

Una cuenta a la vista remunerada, de las corrientes, anda cerca del 3% anual bruto (dato de este 2026, que estas ofertas van y vienen con los tipos de interés). Y el dinero sigue ahí, disponible mañana por la mañana, sin penalización ni papeleo. O sea que, sin pedirle que trabaje, ese dinero te renta igual, un pelín, y la última excusa que quedaba para no tener colchón, la de «no quiero ese dinero muerto», ya no se sostiene.

Cuando tengas tu número delante, no te agobies si queda lejos de lo que hay hoy en la cuenta, que esa primera impresión nos la hemos llevado casi todos. El colchón no se junta en un mes ni en tres; se va juntando sooolo, poquito a poooco, cada día de cooobro, con una transferencia automática haciendo su trabajo sin que tú mires.

La parte difícil era sentarse a echar la cuenta, y esa, si has llegado hasta aquí, ya casi la tienes hecha.

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Me cuentas qué te pasa y vemos si te puedo ayudar. Si no, te lo digo.

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