Como he vuelto a ser un novato

Siempre entendí la vida como un suceso de etapas enlazadas entre ellas de forma secuencial, con unos (o un) eventos importantes que hacen de división y marcan el momento de empezar una nueva etapa.

Esta manera de ver mi paso por el mundo me ha ayudado a avanzar sin mirar atrás y poder cerrar sueños para dar paso a los siguientes.

En realidad voy a pararme un momento en esto, porque quizá nunca te lo haya contado.

Inciso sobre los sueños

Creo que los sueños tienen vida finita. Deben tener un principio (cuando los creas en tu mente), un disfrute (cuando los consigues) y un final (cuando los dejas ir).

Es la única manera en que puedo darles el valor que merecen, y cómo no sonreír al recordarlos…

¿De qué manera habría que tratarlos sino?

Los sueños imposibles, por definición no los entiendo (me gusta conseguir las cosas) y tan solo cuando los obtengo y tras el tiempo adecuado los dejo ir es cuando aprecio verdaderamente el significado que tenían para mí.

Sueños…

Me voy por las ramas, ya me perdonarás.

Te hablaba de las etapas vitales.

Tras dejar mi trabajo por cuenta ajena gracias al esfuerzo de los últimos 20 años, y las mudanzas a la Riviera Maya y finalmente a Panamá, he entrado en una nueva etapa.

Empezar de cero – El jovencito que siempre llevaré dentro

Ya estoy cerca de cumplir los 40 y toca seguir el plan: es momento de dar el relevo a esas fortalezas que tanto tiempo llevo cultivando y seguir complementando mi vida en nuevos campos.

El éxito en el trabajo, las finanzas y la familia más cercana es lo que ha guiado hasta ahora mi camino y es momento de pivotar el foco y seguir añadiéndole pisos al pastel.

¡Tengo muchas ganas de aprender cosas nuevas!

Reflexión: Cierro etapas y sueños cumplidos y me dejan más tiempo disponible. Por lo tanto puedo reflexionar en qué ocupar ese nuevo tiempo y crear nuevos sueños… finalmente usar ese tiempo en trabajar para conseguirlos.

Así que me he liado la manta a la cabeza y tras tres meses de transición ya tengo nuevas dianas a las que disparar, que son las siguientes: mejorar dramáticamente mi salud física y conseguir relaciones sociales mucho más profundas.

Son aspectos que en los últimos diez años tuve que dejar aparcados, casi olvidados diría yo, pero que han pasado al primer plano para quedarse.

Lo primero ha sido hacer una estrategia para cada nuevo aspecto, unas pequeñas guías de como deberán ser las cosas para tener éxito y luego ya ir moldeando el plan según vayan surgiendo nuevos retos… porque surgirán como siempre pasa.

Y luego el primer paso ya en serio: he vuelto al gimnasio.

Primer día en el mundo del fitness

¿Sabes esa sensación de cuando haces algo por primera vez? ¿Esa emoción que te recorre el cuerpo antes de dar el primer paso? Pues así mismo me siento ahora: un completo novato… pero con zapatos nuevos.

¡O más bien debería decir zapatillas! Aunque tampoco son nuevas, que tienen más años que Matusalén, pero son buenas buenas.

Llevo un tiempo informándome de como debería mejorar mi condición física de forma adecuada, pero el primer par de días los utilicé para hacerme a las instalaciones del gimnasio y corrí en la cinta, que eso es lo que se hace cuando eres novato y tu forma física es la misma que la de un koala pero sin poder subir árboles.

Una vez ya vi lo que se cuece he tomado la decisión de seguir con el cardio durante unas semanas. Necesito rebajar la grasa corporal para luego ponerme a otra cosa, sobretodo porque es lo que me apetece en este momento y estoy seguro que el efecto bola de nieve dará sus frutos.

Si andas por aquí hace un tiempo sabrás que me gusta ponerme objetivos sencillos y claros para formar el hábito, así que por ahora estoy haciendo una hora seguida de elíptica a diario en un rango de 130-140 pulsaciones por minuto.

No sé bien hasta cuando seguiré esta pauta, supongo que unas semanas… no tengo prisa.

Ni pausa.

La perseverancia me llevará a conseguir el objetivo, como siempre lo ha hecho hasta ahora.

Ahora voy por el séptimo día y la moral sigue intacta.

Supongo que debería declarar un día semanal de descanso… no sé, ya me preocuparé de ello cuando lleve treinta días, o sesenta. Ya veremos. Tampoco es que esté maltratando los músculos y no siento que lo necesite por ahora.

Para hacerlo todavía más fácil de cumplir he decidido exponerme y publicar en Instagram a diario en el gimnasio. Así si algún día la pereza hace acto de presencia la probable vergüenza social me animará a seguir.

Ya sabes, si algún día no ves mi story te pido que me escribas pidiendo explicaciones.

Por cierto, he vuelto a descubrir las bondades de rodearte de belleza. Tengo la suerte de poder vivir en un lugar precioso y un edificio espectacular, todo a mi alrededor está decorado con gusto y el gimnasio no es excepción. Me siento muy a gusto y me hace sentir genial.

Consejo: Si quieres ser lo más productivo posible rodéate de belleza. Un buen lugar de trabajo es imprescindible para conseguir los objetivos que te marques y lo contrario lo hará mucho más complicado.

Otra cosa que he podido experimentar (que supongo me ha ido dando la edad) es aprender a hacer las cosas sin miedo al qué dirán.

Por ponerte un ejemplo, la primera story que publiqué el otro día fue desastrosa: se me veía a mí mirando a la cámara y ya… resulta que, por lo que fuera, el texto que puse no se publicó y por suerte me di cuenta al poco rato. La borré y volví a subirla esta vez bien.

En otro momento de mi vida hubiera pedido ayuda para subirla y asegurarme de que todo estaba perfecto antes de apretar el botón. Esta vez aprendí a hacerlo al vuelo, y aprendí mucho más gracias al error.

Así que esa es otra novedad que me apetece incorporar en mi rutina, voy a documentar trozos de mi vida y compartir algunos, quizá la serendipia atraiga nuevas mentes afines y me ayude con el segundo enfoque.

Cómo dejar de ser un náufrago con una pelota como amigo

Quizá exagere un poquito pero sí es cierto que mi segundo objetivo para esta nueva etapa es conseguir profundizar en mis relaciones sociales y especialmente crear nuevas en este país al que recién he llegado.

A decir verdad tampoco me ha costado nunca relacionarme, pero probablemente por no estar mucho tiempo en cada lugar siento que no he sacado todo el jugo a mis amistades. Ya sabes, hacerlas más íntimas, de esas que pasan a formar parte de tu propia familia, que no te importaría hacer sacrificios serios por ellas.

Y también del tipo intelectual, personas que te inspiran con lo que hacen y que siempre tienen un punto de vista propio que te nutre.

Estoy seguro que sabes a lo que me refiero.

Por ahora estoy siguiendo un plan (qué raro): aprender sobre relaciones humanas en libros especializados y filosóficos, y no perder una oportunidad de contacto con personas en cualquier situación.

Por ejemplo, acabo de terminar el libro de Dale Carnegie llamado “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” (5 sobre 5 en mi valoración) donde he aprendido algunos consejos bastante interesantes sobre cómo pensamos las personas y qué nos lleva a ello.

También estoy haciendo un trabajo de campo, estoy sonriendo a cualquier persona que me cruzo por los pasillos, o en el gimnasio, o en la piscina y le doy los buenos días o las buenas tardes. Parece mentira porque aunque llevemos mascarilla se aprecia perfectamente el efecto que causa una sonrisa en la otra persona. Gracias a esto ya he entablado conversación con dos individuos cada vez que nos vemos.

Qué te parece. Si es que me encantan los experimentos… a ver a dónde me llevan.

Pero siento que de verdad podré explotar esta faceta cuando todo deje de estar cerrado y ya podamos salir a tomar una copa, o asistir a encuentros sociales como hace algún tiempo. Porque para eso están los restaurantes y bares además de para comer, ¿no?

En el mundo online también estoy retomando la conexión con viejos amigos y personas que me aportan muchísimo, ellos siempre valdrán la pena y me encanta compartir tiempo aunque sea a través de una pantalla.

Voy a aprovechar para lanzarte una mano virtual si todavía no he dado el paso (o no nos conocemos aún) y que te pongas en contacto conmigo sin importar la plataforma, seguro que sabrás como hacerlo si de verdad tienes interés.


Y yo creo que lo vamos a dejar por hoy. Espero que algo de lo que te he contado te inspire a encontrar tus propios objetivos en la etapa actual en la que estés, y por lo menos que hayas disfrutado de la lectura tanto como yo escribiéndola.

Gracias por estar por aquí, como siempre.

¡Ah! Si trabajas online desde casa (lo que hemos bautizado popularmente como home office) y quieres echarme una mano dame un toque por favor, estoy pensando en algo y si has llegado hasta aquí seguro que me interesa tu opinión.

Abrazos.