El estúpido error de enfocarte en lo irrelevante

Hace algún tiempo pensaba que lo podría conseguir todo en la vida, especialmente porque siempre había escuchado que si me esforzaba al máximo y durante el tiempo requerido podría llegar a cualquier meta que me propusiera.

Y en general sigo pensándolo.

Pero hay algo que no sabía entonces: la sociedad del siglo XXI, y por tanto yo mismo, iba a boicotear mis planes siempre que fuera posible desviando el punto de atención lo más lejos que pudiera de mi objetivo.

Maldita sociedad que es la culpable de casi todo… o no.

Aquellos eran momentos donde aún las redes sociales estaban por explotar y no dominaban enteramente nuestras vidas, donde «volver del trabajo» aún significaba desconectar y si leías los periódicos podías encontrar noticias interesantes… bueno no, en realidad eso último nunca lo conocí, quizá si hubiera nacido en décadas anteriores…

A lo que voy es que hoy tenemos un mundo demasiado ruidoso. Una obviedad que no por serlo deja de ser cierta. Y el ruido ofusca la mente, dejándote en un estado zombie por unas horas, o días con suerte. La mayoría para toda la vida.

Defino el ruido como aquello que atrae tu atención hacia cosas o situaciones irrelevantes, superfluas, y a la vez te aleja del camino trazado para conseguir cualquier meta.

El ruido no me interesa, cuanto más alto suena más me alejo. Habitualmente aquello que más decibelios alcanza más irrelevante es para mi vida… y probablemente para la tuya.

Identifica lo irrelevante, el ruido

Si nunca te paras a pensar en ello es posible que te cueste identificar lo que llena tu vida de ruido. Y no me refiero a decir que el Facebook te quita horas de vida, o que en Instagram solo ves la felicidad que los demás quieren que veas… todo eso es cierto, pero estoy hablando a otro nivel, el que no vemos a simple vista.

Voy a ponerte un par de ejemplos de estos días para explicarme mejor.

La enfermedad COVID-19 del coronavirus llamado SARS-CoV-2. Sin duda una pandemia mundial muy importante, causante de la enfermedad de muchas personas y en ciertos casos hasta de muerte. No existen vacunas aunque están en desarrollo, hay ciertas medidas para evitar el contagio y hay que extremar precaución. En mi familia no tenemos casos activos o si los tenemos estoy haciendo lo que debo para encargarme de la situación.

Hasta aquí parece que es información interesante e importante, es algo que debo conocer y tomar en cuenta para adaptar mi vida y la de los míos.

Ahora atrévete a adivinar lo irrelevante. Es bien sencillo: todo lo demás. Ni los casos de infección y muertes son relevantes para tu vida (ni siquiera las mediciones son certeras), ni lo que opine el gobierno y la oposición, ni lo que diga el obispo de no se qué región, ni «la opinión de la calle». Lo único que crea todo esto es distracción de lo verdaderamente importante.

Adivina ahora de qué te hablan mayoritariamente en el noticiero de turno, si de lo primero o lo segundo.

Elecciones en Estados Unidos: No hay nada relevante salvo que seas estadounidense. Y ni así.

Ahora lo irrelevante. Todo, porque si bien es cierto que según qué partido gobierne puede afectar a la política mundial, es muy poco probable que tú puedas hacer algo por cambiarlo. Es un ruido ensordecedor: si uno gana por unos cuantos votos de más o de menos en cierto estado que no sabes ni dónde está (ellos no saben ni en qué continente está tu país), o si el senado será rojo o azul. Salvo que seas estadounidense no te importa, y ni así.

Adivina de nuevo con qué te bombardean constantemente en cualquier medio de comunicación o redes sociales.

En 2020 los demás deciden por ti.

Qué es lo relevante

Este es un momento de reflexión, de plantear a qué estás diciendo No por no tomar una decisión.

No siempre es fácil identificar lo relevante en tu vida, en la mayoría de casos requiere seriedad y valentía. Tomar un vaso de agua y sentarte a pensar.

Lo relevante (y por tanto lo importante) está en lo que te rodea, en lo que te hace avanzar en linea recta, en lo que te ayuda a conseguir tu plan.

Tu plan familiar, tu plan empresarial, tu plan de salud, tu plan económico. El que sea.

Tomar cualquier cosa fuera de esto es un error que muchas veces es demasiado tentador, aunque con consecuencias fatales a no ser que tu meta sea pasar de puntillas por la vida, en cuyo caso quizá no quieras seguir leyendo mis artículos, el muro de Facebook está a un clic de distancia.

Usa tu atención de forma inteligente

Si ya lo tienes claro lo esencial es establecer una base sólida sobre la que trabajar.

Algo que me ha funcionado es coger papel y lápiz (en mi caso una aplicación de notas en el iPhone) y elegir aquellos temas en los que quiero enfocarme en cada momento, y por tanto a la vez elegir aquello en lo que no quiero tener foco, que es todo lo demás.

Siempre que tomamos una decisión a la vez estamos tomando otra/s.

Una vez elegidos es momento de eliminar distracciones, poner todos los impedimentos posibles a los decibelios que suenan allí a lo lejos.

En mi caso, y siguiendo con los ejemplos expuestos más arriba, no sigo medios generalistas y me enfoco en medios muy nicho donde pueda informarme de un solo vistazo sobre los temas que me interesan.

Una vez que tengo la información depurada consumo la información en los momentos destinados a ello, momentos que yo decido que son los adecuados para hacerlo. Ya escribiré más al detalle sobre este tema, me parece apasionante.

A este acto lo llamo desinfoxicación y es tan sólo una pequeña parte de controlar tu atención. Pruébalo, ponlo en práctica, lo peor que podría pasar es que te des cuenta que funciona.

Lo mismo con todos los demás aspectos de tu vida:

  • ¿Quieres tener una familia feliz? Enfócate en ella, hazla lo más relevante.
  • ¿Quieres triunfar en el trabajo? Dedícate en cuerpo y alma por encima de todo lo demás.
  • ¿Quieres mejorar tu estado financiero? Fórmate, ahorra e invierte y abandona tu vena consumista.
  • ¿Quieres retirarte de forma temprana? Crea y ejecuta tu plan sin mirar atrás, hoy.

Piensa en aquellas personas a las que más admiras y verás que tienen las ideas bastante claras y no parecen perder el tiempo en tonterías.

Quizá sean personas que se enfocan en lo relevante y desechan todo lo demás.

Quizá sean a las que te gustaría parecerte.

Quizá es momento de dar el paso…

Un saludo.