La calidad de vida

IMPORTANTE: Esta entrada pertenece a un emprendimiento pasado con el que intenté crear una comunidad financiera alrededor de la jubilación temprana y la gestión de finanzas personales. Ahora la guardo porque creo que puede incluir contenido de calidad que te ayude en la vida.

Hay veces en las que me apetece tan solo sentarme a escribir y dejar que fluyan las palabras, mostrarte mi lado más reflexivo y humano y que caminemos juntos allá donde nos lleve la mente.

Hoy es uno de esos días.

Me encuentro en el Business Center de la zona M de un hotel en el centro de Puebla, México. Al lado de las Meeting Rooms. O lo que es lo mismo, he ocupado una de las cuatro mesas con ordenadores que hay en esta sala diáfana, bien iluminada por una ventana con vistas a una de las tantas iglesias de la ciudad. Lo llames como lo llames el resultado no va a cambiar, siempre será el mismo.

Y pretendo hablarte de la vida, de la calidad de vida.

La calidad de vida se gana a pulso

La calidad de algo se mide por qué tanto estás valorando el bien, la experiencia, el objeto… y qué tanto ha costado generarlo; cuánto tiempo tiene invertido, qué valor tienen los materiales, cuánto cariño tuvo en su concepción.

Es por ello que la calidad de vida es imposible que llegue de un día para el otro, pues requiere dedicación, requiere esfuerzo, requiere planificación y constancia en aplicarla. Requiere implicación completa.

La alcanzamos poco a poco, día tras día.

Solo de esta forma somos capaces los seres humanos de apreciar el gusto en los pequeños detalles que a la postre generan la calidad de vida que muchos de nosotros buscamos.

Esfuérzate Daniel, me digo. Esfuérzate, te digo. Valdrá la pena.

… Y se encuentra en las pequeñas cosas

En aquello que no se mide con objetivos trimestrales, eso que se sale de los benchmarks y que es tan complicado marcar con objetivos SMART.

Porque no los necesitas.

Se trata de algo tan sencillo como:

  • Seguir por la página 214 ese libro tan interesante, sentado en un sillón al lado de la ventana junto a un café con leche. Perfecto.
  • Abrir el ojo un poco antes que se despierte tu bebé y puedas apreciar su sueño durante unos minutos. Sublime.
  • El último minuto de tu carrera matutina de 5 km diarios con los primeros rayos del sol pegándote en la cara. Por supuesto.
  • Tomar una ducha caliente 10 minutos más larga de lo habitual mientras reflexionas sobre la vida. Sin duda.
  • Caminar al borde del mar en una playa de Tailandia mientras los cangrejitos se esconden a tu paso. Puedes apostar.

Y millones de ejemplos más que seguro te vienen a la cabeza ahora mismo.

En el momento que nos ha tocado vivir nos desvivimos por aparentar más y mejor en todas las facetas de nuestra vida y corremos el riesgo de creérnoslo, incluso más que aquellos para quienes lo hacemos.

Lo llames como lo llames el resultado no va a cambiar, siempre será el mismo.

Vivir con calidad

Y si te fijas hay siempre dos cosas en común en todo aquello que identificamos como calidad de vida: el dinero y el tiempo.

El bendito dinero lo utilizamos como herramienta para conseguir los ingredientes necesarios:

  • Si quieres pasear cerca del mar necesitas vivir cerca de él o poder trasladarte hasta él.
  • Si deseas pasar una hora diaria jugando a videojuegos necesitarás comprar una videoconsola o un ordenador.
  • Si sueñas con levantarte a diario con vistas al Central Park de Nueva York necesitarás comprar o alquilar un piso en la zona.

El tiempo es necesario para poder disfrutar lo que conseguimos con el dinero:

  • De qué me sirve vivir cerca del mar si trabajo 18 horas diarias.
  • De qué me sirve tener una videoconsola si estoy demasiado cansado cuando vuelvo a casa.
  • De qué me sirve vivir en Central Park si cuando vuelvo por la noche del trabajo ya lo han cerrado.

El tiempo y el dinero son imprescindibles para tener una buena calidad de vida, y aún así hay personas que no la consiguen… porque les falta el ingrediente más importante: la felicidad.

Esfuérzate en ser feliz en cada momento de tu vida Daniel, me digo. Esfuérzate, te digo. Valdrá la pena.

Conclusiones de la reflexión

Aquí me encuentro, sentado en un escritorio escuchando las campanas de la iglesia frente a mí en el corazón de la república mexicana, disfrutando de escribir estas letras para ti y para mí.

Está a punto de acabar este año y empezar el 2020, el que espero será un año muy importante en mi calidad de vida y la de mi familia. Ojalá lo sea también para ti…

Porque lo llames como lo llames el objetivo no va a cambiar, siempre será el mismo. Ser feliz.


Te deseo lo mejor, pásalo increíble este final de año.

1 comentario en «La calidad de vida»

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