Mis 5 pequeños logros diarios

Esta entrada pertenece a mis inicios como divulgador, cuando ayudaba a emprendedores a crear su negocio online relatando cómo lo hacía yo. Ahora no está alineada con el objetivo de esta página, pero he querido mantenerla porque es parte de la historia que me ha llevado al día de hoy.
(2017)

Daniel Barcelona

Dicen que la vida es un cúmulo de pequeños sacrificios, necesarios para poder ir avanzando. No estoy seguro de que esa afirmación sea la correcta, pero oye, ahí está.

Según mi punto de vista son pequeñas decisiones que vas tomando día a día, con ese afán de que en un futuro a corto o a largo plazo tu vida sea un poquito mejor. ¿Te has parado a pensarlo alguna vez? Yo constantemente.

Hoy quiero compartir contigo mis pequeños logros diarios para sacar adelante DanielBarcelona.com y que te ayuden a motivarte a ti también; porque ese es el objetivo de que yo escriba, ¿cierto?

1. Me levanto cada día a las 6

¿A las 6? ¿Pero estás loco?

¡Bueno bueno! No te voy a decir que no me cueste algunos días, como a cualquier otra persona, pero si, eso es, ya he conseguido crearme el hábito; he descubierto el truco infalible para poder hacerlo: acostarme más temprano. Así de simple.

A veces nos obcecamos en resolver problemas simples con soluciones complejas, y nada más lejos de la realidad. Tu cuerpo debe descansar diariamente, y no hay otra manera de asegurarte el éxito en esto, si quieres levantarte temprano, planifica el día anterior para poder irte a la cama antes.

Yo, como tú, me hice el propósito de aprovechar más el tiempo del día y ganarle horas al reloj, pero son 24 horas: en Barcelona, en Nueva York o en Pekín. Tras probar diferentes recetas opté por rendirme a la evidencia, y procurar dormir 8 horas cuando puedo, y si no llego a ellas, pues que sean 7. El que algo quiere, algo le cuesta, ¿verdad?

El motivo de levantarme temprano es que si tengo un trabajo por cuenta ajena, quiero disfrutar de mi esposa, tener alguna afición, mantener relaciones sociales y levantar DB (DanielBarcelona.com) debo desearlo tan fuerte que no me cueste levantarme cuando suene el despertador.

2. Me enfoco en escribir, y nada más

Me encanta poder decir que he sido exitoso en esto también. En mis emprendimientos anteriores he cometido los típicos errores de todo recién llegado a esto de los negocios digitales: que si la página debe estar impecable, preciosísima y detallada al máximo, que si debo estar en todas las redes sociales que te puedas imaginar y publicar millones de actualizaciones para enganchar a mi audiencia, que si debo leer a diario 50 blogs para estar a la última en herramientas de captación…

Nada.

Mi meta a diario es aprovechar el escaso tiempo que dispongo para escribir. Punto. Diseñar, planificar y ofrecer contenido de calidad para que las personas que quieran acompañarme en este camino estén satisfechas de no haber perdido el tiempo leyendo cada una de mis entradas, y que aporten VALOR.
Ese es el punto clave: las cosas tienen un costo, y tiene un valor. Y habitualmente no están a la par.

¿Cuántas veces has comprado algo que costaba un riñón y luego no valía la pena? ¿O que has obtenido una experiencia invaluable a costo irrisorio?

De eso se trata: hoy leerme tan solo te cuesta tiempo, y tú me dices en los comentarios cuánto valor le sacas.

3. Mido el tiempo que utilizo

No tiene sentido para mí sentarme en mi lugar favorito a escribir y no saber si realmente estoy rindiendo de forma adecuada. Ese es otro de mis retos, ser capaz de saber cuánto tiempo le dedico a DB cada semana, o cada mes.

Además, tiene un efecto secundario que no había pensado hasta que me he puesto a hacerlo: como cada día me reto a mí mismo a invertir menos tiempo y luchar contra el reloj, soy incapaz de perder el tiempo sin querer consultando el email, o caer en el maldito bucle de Youtube… tanto es así que con la intención de enfocarme al 100% ya escribo sin conexión a internet. Más enfoque, más productividad.

Para tal menester utilizo una herramienta para mí, increíble: se llama Toggl (toggl.com) y me permite medir el tiempo que dedico a cualquier proyecto que yo quiera. Hay personas que miden todo el tiempo que pasan delante del ordenador, aunque yo prefiero dedicarlo exclusivamente a medir los ratos de DB. Si estimo que cada semana debo dedicarle 15 o 20 horas a DB, con esta herramienta sé si voy bien o debo aplicarme un poco más.

He probado alguna otra herramienta, pero de esta me ha convencido de que puedo iniciar el tiempo sin la necesidad de ponerle antes a qué lo voy a dedicar (cuando comienzo quiero hacerlo cuanto antes, ya lo catalogaré después cuando haya terminado) y que es multiplataforma: puedo descargar la aplicación en mi Mac y medir mi tiempo, y en mi iPhone para trabajar en movilidad en cualquier momentito.

4. Huyo de la procrastinación (redes sociales esencialmente)

No hay mayor ladrón de tiempo que las redes sociales. Cuanto antes lo asumas, antes escaparás de sus tentáculos. Me he llegado a ver en el pasado perdiendo el tiempo 2 horas seguidas leyendo chorradas que no me aportan nada:

  • ¿Sabías que en un pueblo del interior de Brasil han encontrado a una pitón de casi 50 centímetros de grosor?
  • ¿Eres consciente de que Trump ha vuelto a desacreditar a un medio de comunicación?
  • ¡Guau! Qué vestido más bonito se ha puesto la tía Enriqueta (a la que no has visto en los últimos 15 años) para cenar hoy…

Se acabó. Y te recomiendo hacer lo mismo. Mi tiempo para redes sociales está limitado a unos 10 minutos diarios en total. Y debería decir red social en singular, ya que tan solo visito Twitter unos minutos, y si acaso 30 segundos más a Instagram.

Te lanzo un reto: mide el tiempo que pasas tú en redes sociales; cuenta los ratitos muertos que consultas Facebook en el móvil, ese poquito de Instagram cada vez que te llega una notificación (que ya hablaremos de las notificaciones en otro momento) o ese momentito después de comer… si bajas de 1 hora diaria date por satisfecho. 1 hora cada día. Plantéatelo.

5. Planifico mi vida para que me dé tiempo a todo

La de veces que he pensado en el pasado… ¿Pero qué he hecho hoy? ¡Si no me ha dado tiempo a nada y tampoco he hecho nada en especial!

Si te ha pasado como a mí, te entiendo perfectamente. Días y días de procrastinación encubierta y ¡zas!, se acabó el día y sientes remordimientos de no haber hecho todo lo que te hubiera gustado.

Pero tengo la solución que a mí me ha funcionado: planificar el día la noche anterior.

No te creas que tengo que dedicarle muchísimo tiempo: unos minutos antes de dormir, o incluso antes de cenar son suficientes para saber qué debo hacer a las 6 AM al levantarme. Hoy, por ejemplo, estoy acabando este escrito para que lo puedas leer mañana por la mañana (recuerda que yo vivo actualmente 7 horas en el pasado respecto a España). Y luego desayuno con mi mujer, leo un poquito un libro que tengo a medias, me ducho y me voy a mi otro trabajo a eso de las 9 AM.

¡Listo!

De otra forma, posiblemente me levantaría a las 8:30 AM maldiciendo el despertador, me ducharía en 10 minutos, desayunaría a la carrera y me iría a trabajar. Y otro día sin escribir.

¿Y tú, qué opción prefieres?

Elige tu camino

Estos son algunas de las acciones de las que estoy orgulloso a diario, me reconforta saber que soy capaz de llevarlas a cabo y me animan a seguir adelante, un pasito detrás de otro. Es un subidón sentirte realizado y disfrutar cuando cumples tus objetivos.

Tú no tienes por qué tener las mismas acciones, muy probablemente tienes logros distintos a los míos. ¿Te apetece compartirlos con los demás?


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