No llego a fin de mes

IMPORTANTE: Esta entrada pertenece a un emprendimiento pasado con el que intenté crear una comunidad financiera alrededor de la jubilación temprana y la gestión de finanzas personales. Ahora la guardo porque creo que puede incluir contenido de calidad que te ayude en la vida.

Un día estaba hablando con un compañero de trabajo y recuerdo que me llamó la atención el contenido de la charla… era una charla como otra cualquiera, pero como casi siempre estaba impregnada de resignación y conformismo. Nunca tiene dinero para lo que quiere.

Hay muchas personas que hacen suya la frase de «no llego a fin de mes» y estoy seguro que conoces a alguna, ¿verdad? ¿No serás tú?

Pongámonos de acuerdo: o me suben el sueldo o me acortan el mes, si no esto es imposible.

El tema es que en varias ocasiones recuerdo darle consejos sobre cómo manejar el dinero pero siempre con la misma frase final: «lo tengo que hacer, aunque no sé si soy capaz».

La buena noticia es que no soy fácil de doblegar. Así que sigo explicándole que otra forma de vivir es posible, que solo tiene que proponérselo y lo conseguirá. Pero puedes adivinar su respuesta: «para ti decirlo es muy fácil, tú no tienes deudas».

Hay que joderse…

En el camino hacia la libertad financiera me he dado cuenta que hay gente que no quiere cambiar.

En el fondo se sienten muy bien dando lástima y llorando por las esquinas aunque digan lo contrario, siempre tienen una excusa para todo…

Las excusas no nos sirven

Cada vez que escucho una excusa mis ojos apuntan al cielo. Pienso que es tomar el camino fácil, que la ley del mínimo esfuerzo hace mella en cada uno de nosotros y nos lleva siempre por el sendero más cómodo.

Pero nada más lejos de la realidad. Como le decía el otro día a otra compañera de trabajo: las excusas me las conozco todas, lo yo creo que funciona es asumir la responsabilidad y aprender para que no vuelva a pasar.

Por ello, cuando nos frustramos porque no llegamos a fin de mes la solución está más cerca de lo que pensamos. Normalmente todo tiene solución desmenuzando el problema hasta conseguir un plan paso a paso.

Por poner un ejemplo:

  • Tengo demasiados gastos, el coche me sangra.

Vende el coche.

  • Pero es que lo uso para ir a trabajar.

Cambia de trabajo, múdate más cerca para ir caminando o trabaja desde casa.

  • Pero es que no sé hacer nada más.

Estudia y aprende otro oficio, hay mil maneras de hacerlo gratuitamente.

  • Es que no tengo tiempo para estudiar.

Quítale el tiempo a otra cosa: a ver el fútbol, a salir por la noche o a las tardes de Netflix.

Si lo leemos al revés y nos damos cuenta, ya tenemos un plan:

Tenemos que dejar de hacer algo no productivo, para tener tiempo, para poder aprender, para poder cambiar de oficio, para no depender del coche, para poder llegar a fin de mes.

¿Y ahora, cuál es la excusa?

Todo esfuerzo tiene su recompensa

Hace unos días te contaba como había podido ahorrar e invertir para poder hacer realidad uno de mis sueños, que es dejar de depender del dinero antes de los 40 años.

Y aunque he tenido mis caprichos y viajado muchísimo, no hay duda que me he visto en situaciones donde he tenido que mantener la sangre fría y no gastar en cosas superfluas.

Pero hay algo que me encanta: la sensación de vencer a mis impulsos.

Y si tú eres de esas personas que siempre va mal de dinero (con el agua al cuello como se dice coloquialmente) te animo a que te retes y te fuerces a privarte de algo y luego me cuentas si fue tan difícil.

  • Esta semana no salgo de copas (ahorro directo)
  • Los próximos 6 meses no pago el gimnasio y hago ejercicio en casa (ahorro recurrente)
  • El café de la mañana me lo tomo en casa (ahorro recurrente)
  • Esta semana no cenaré en el restaurante (ahorro directo)
  • Anulo la suscripción a HBO (ahorro directo, que ya se acabó Game of Thrones).

Son sólo algunos ejemplos al azar que pueden guiarte para empezar.

Justamente empezar es lo más importante, la mentalidad y la fuerza de voluntad se forja con acciones pequeñísimas pero muy cargadas de significado emocional. Una vez empiezas le vas tomando el gustito y te ayuda a dar el siguiente paso…

Tomarse el tiempo para planear

Cada vez que me enfrento a un reto, me pregunto: ¿cuál va a ser el primer paso que daré para conseguirlo?

En el tema que nos ocupa hoy, no debería ser diferente. Si tienes la convicción de que no puedes seguir así, que vivir al día es algo que te gustaría cambiar desde ya, te animo a que te plantees tú también cuál será el primer paso que darás.

Y una vez te veas dándolo, planea el segundo. Y luego el tercero. Y luego vendrán más, pero no caigas en la tentación de planear 10 pasos y no ponerte en acción con el primero…

Piensa en una escalera de caracol: si miras hacia arriba es posible que no veas el final, pero si bajas la mirada y subes el primer escalón lo que es seguro es que ya te queda uno menos para llegar a la cima.

Más adelante me gustaría hablarte de los gastos hormiga, o de cómo afrontar el minimalismo económico, y de cómo ahorrar e invertir van de la mano. Pero lo dejamos para otro día, que ahora quiero pasar tiempo con mi mujer 🙂