Volver a empezar

Existe una creencia popular consistente en pensar que hemos venido a la vida para hacer algo en concreto y en consecuencia nuestro destino está marcado no importa qué tanto nos empeñemos en redefinirlo constantemente.

No seré yo el que lo niegue, pues desconozco completamente cuál es el verdadero e invariable motivo de vivir del ser humano, pero sí soy del pensamiento que ese destino marca un camino muy lejos de ser completamente recto.

Incluso exageradamente serpenteante diría yo…

Por supuesto no puedo más que referirme a lo que conozco de primera mano: mi vida. Ya la de los demás ellos sabrán y sacarán sus propias conclusiones, pero me inclino a pensar que su existencia no debe ser muy diferente.

Me voy por las ramas.

Todo esto viene al tema de los nuevos comienzos, emprendimientos que una y otra vez ocurren en personas ávidas de nuevas emociones y listas para enfrentar nuevos retos. Porque como sabes todos empezamos de nuevo constantemente:

  • Este mes empiezo el gimnasio.
  • Voy a inscribirme en las clases de macramé de una vez por todas.
  • Este año seremos papás.
  • En septiembre empiezo la universidad.
  • Me han hecho una nueva oferta de trabajo y la voy a aceptar.

Ejemplos hay miles.

Y probablemente de eso trate la vida. De hacer frente a las novedades, lidiar con los retos que éstas traigan, y en definitiva incrementar nuestra zona de confort añadiendo nuevas habilidades.

Y qué bueno que haya que salir de esa zona para encontrarlas.

Pero nada es nuevo al 100%

Lo creamos o no todos traemos con nosotros un bagaje anterior que nos ayuda a poder ser exitosos en los nuevos emprendimientos, y hacer uso de éste es inevitable.

Te pongo un ejemplo para expresarlo mejor:

  • Si decido aprender a jugar a tenis por primera vez es muy posible que sea pésimo con la raqueta y no atine a devolver la pelota más allá de la red.
  • Pero mi entrenamiento durante años de baloncesto me ha fortalecido los cuádriceps para por lo menos llegar a estar parado en la posición correcta.
  • Ahora lo que me queda es practicar para poder usar el brazo de manera adecuada…

Toda experiencia que nos hayamos ido embolsando durante la vida forma parte de nuestro yo presente y lo hará de nuestro futuro.

Incluso lo malo, por suerte.

Todo ello creará las bases adecuadas para el fin último de los nuevos emprendimientos, que no es más que el aprendizaje.

Por hacer un resumen: los nuevos emprendimientos en la vida nos traen nuevas experiencias, que se transforman en aprendizajes, que a su vez nos preparan para nuevos emprendimientos, que nos traerán nuevas experiencias y por tanto nuevos aprendizajes, que a su vez nos preparan para nuevos emprendimientos…

Ahí vamos de nuevo

Y todo ello nos conduce al día de hoy, donde inicio una nueva vieja andadura en pos de compartir mis conocimientos y mis experiencias para todo aquél que, con suerte, pueda extraer algo de sabiduría que le ayude en su propia vida.

Desde hace 15 años cuando empecé a hacer páginas web con Frontpage, o incluso hace 25 cuando me conecté por primera vez a internet, puse la primera piedra del camino online que voy a recorrer hasta que me muera en el 2067.

Hoy también comienza una nueva etapa (la sexta o la séptima ya) de ese camino, en la que voy a experimentar con formas de comunicación distintas y orientada a una audiencia más pequeña, aquella que esté lista para acompañarme.

Para serte sincero, digo todo esto y no estoy diciendo nada… pero es que no hay un gran anuncio detrás, simplemente dejar ir. Constancia, compromiso y dedicación que son las madres de los buenos hábitos y la productividad.

Por lo pronto puedes ver una nueva web y todos mis anteriores proyectos están aquí también. Sigue pasándote semanalmente para ir encontrando las novedades.


Estoy muy contento de ver como todas las piezas van encajando y aquellos planes de hace años hoy se ven realizados, aún con todos los matices necesarios según ha ido evolucionando el mundo que nos rodea.

El año que viene cumplo cuarenta… es el momento.